Pavel Corilloclla.
¿Cómo desterrar los mitos?
En el ámbito de las políticas públicas de innovación, ciencia y tecnología mucho se habla de promover la transferencia tecnológica de las universidades hacia las empresas, como si este proceso fuera uno de los canales de colaboración más importantes en todo sistema de innovación. Esto al parecer es un mito. Para empezar las universidades no solo hacen investigación que termina en tecnologías, patentes o derechos de propiedad intelectual que se pueda transferir a otros actores. Realizan también otras actividades, como la formación de recursos humanos y la generación de conocimiento no codificado. En segundo lugar, las empresas no solo quieren adquirir nuevo conocimiento generado en las universidades, sino que interactúan con ellas para buscar soluciones concretas a sus problemas de corto plazo y enriquecer su agenda de innovación en el largo plazo.
En ese sentido, los canales de interacción entre empresas y universidades son muy diversos. No se reduce a compra de licencias de patentes o derechos de propiedad intelectual, se extiende a servicios de consultorías, proyectos colaborativos de investigación, formación y entrenamiento de recursos humanos, formación de graduados e, incluso, al uso de publicaciones científicas de investigadores universitarios y la participación en congresos científicos donde pueden intercambiar conocimiento con dichos investigadores.

Estudios en diversos países desarrollados (Reino Unido, Estados Unidos) y en América Latina (Argentina, Brasil, Costa Rica y México), muestran que los canales de vinculación entre academia e industria más importantes (frecuentes) son los informales (publicaciones científicas, congresos científicos, consultorías individuales, etc.), mientras que los vínculos de comercialización (transferencia tecnológica) son los menos importantes (Cohen, Nelson & Walsh, 2002; Dutrénit & Arza 2010; Perkmann et al., 2013). Otro hallazgo importante es que la infraestructura dedicada a la transferencia tecnológica (oficinas de trasferencia tecnológica, personal de apoyo en gestión de propiedad intelectual o asistencia legal para temas contractuales) es de poca utilidad para los demás canales de vinculación.
Enfocar, entonces, las políticas públicas destinadas a promover la vinculación academia-industria solo en transferencia tecnológica, no solo es parcial, sino que puede ser contraproducente, porque se estaría dejando de lado la mayor cantidad de interacciones entre estos actores y perdiendo de vista su contribución económica. Esto, por supuesto, no quiere decir que se deje de promover la transferencia tecnológica en el país. Lo que proponemos es que la visión de política pública pueda captar el amplio espectro de relaciones entre empresas y universidades.
Tampoco significa que se deban crear o tratar de formalizar todas las formas de vinculación. Ello podría ser contraproducente, porque los canales informales son preferidos justamente por la falta de requisitos o estructuras preestablecidas. De lo que se trata, es de tenerlas en cuenta cuando se promuevan vinculaciones útiles para los procesos de innovación en las empresas.
Referencias bibliográficas
Cohen, W. M., Nelson, R. R., & Walsh, J. P. (2002). Links and impacts: the influence of public research on industrial R&D. Management science, 48(1), 1-23.
Dutrénit, G., & Arza, V. (2010). Channels and benefits of interactions between public research organisations and industry: comparing four Latin American countries. Science and Public Policy, 37(7), 541-553.
Perkmann, M., Tartari, V., McKelvey, M., Autio, E., Broström, A., D’Este, P. & Krabel, S. (2013). Academic engagement and commercialisation: A review of the literature on university–industry relations. Research policy, 42(2), 423-442.
* Gilman, Mark, and Cristina Serbanica. 2014. “University–industry Linkages in the UK: Emerging Themes and ‘unanswered’ Questions.” Prometheus 32(4): 1–37. http://dx.doi.org/10.1080/08109028.2015.1046715.
** Corilloclla, Pavel, and Alejandro Ganda. 2013. “La Innovación Tecnológica en el Sector Manufacturero. Esfuerzos Y Resultados de la Pequeña, Mediana y Gran Empresa” ed. Tecnología e Innovación Tecnológica Consejo Nacional de Ciencia.

