Pavel Corilloclla.
El congreso autoriza la creación de más universidades y la pregunta es ¿Queremos más de lo mismo?
La reforma del sistema de universidades peruanas avanza. La Sunedu aprobó recientemente el Reglamento que establece el proceso de cese de actividades de universidades y escuelas de posgrado que no obtengan licenciamiento. Esta medida es adecuada para promover el mejor desempeño del sistema de educación superior, evitando la creación o permanencia de instituciones que no cumplan con condiciones mínimas. En este contexto creemos necesario esbozar algunas reflexiones.
En las sociedades más desarrolladas (Alemania, Reino Unido, Estados Unidos, por ejemplo) las universidades han evolucionado constantemente. A su misión de enseñanza se le incorporó la investigación científica (primera revolución académica) y luego la contribución al desarrollo de la economía y de la sociedad (segunda revolución académica) (Etzkowitz et al., 2000). A diferencia de cualquier empresa, que se guía por factores de rentabilidad, las universidades se guían por el contrato que tienen con la sociedad (Martin, 2003). En el Perú se esperaría que dicho contrato se traduzca en las condiciones para autorizar universidades y en las metas e indicadores del sistema de evaluación.
La pregunta es si la reforma universitaria en Perú, iniciada hace algunos años, ha avanzado lo suficiente como para afirmar que el sistema universitario cuenta con las condiciones estables y mínimas de este nuevo contrato social. Pareciera que no, dado el bajo porcentaje de universidades con licenciamiento.
Analicemos la primera función de las universidades: la enseñanza. ¿Cuántas brindan educación de calidad y adecuada a las necesidades de los sectores productivos y sociales del país? El sector empresarial, por ejemplo, necesita de graduados universitarios para mejorar su productividad, su capacidad de absorber conocimientos y tecnologías y generar innovaciones. Pero, ¿qué sucede si los profesionales provienen de universidades con problemas de calidad? No solo tenemos graduados (y sus familias) que hicieron una mala inversión, sino también empresas y organizaciones (sector público incluido) que no cuentan con personal capacitado para enfrentar sus retos, ser más productivos e innovadores. Contar con más universidades sin las condiciones mínimas de calidad no es el camino.
Sobre la segunda función, ¿cuántas universidades realizan actividades de investigación y desarrollo tecnológico (I+D)? Las capacidades de I+D en Perú están concentradas en pocas casas de estudios. Las universidades públicas enfrentan problemas regulatorios y burocráticos, además de falta de capacidades. Por otro lado, las privadas, no tienen incentivos para invertir en laboratorios y carreras que requiere el país, salvo contadas excepciones, y ofrecen servicios sin tener condiciones mínimas de enseñanza (laboratorios de enseñanza y docentes calificados, por ejemplo).
Finalmente, ¿cuántas universidades realmente se relacionan con su entorno, empresas y demás organizaciones? No muchas. Por lo general no tienen compromiso con el desarrollo del país (así lo demuestran el Censo Universitario del 2010 y el Censo de Investigación y Desarrollo del 2016). ¿Queremos seguir teniendo este tipo de universidades?
No negamos los avances producidos en los últimos años. Lo que sostenemos es que es esencial seguir con la reforma universitaria, reconociendo el liderazgo de las instituciones que apostaron por mejorar el sistema peruano de educación superior (Sunedu, Concytec), creando bases sólidas.
¿Esto significa que todas universidades deben cumplir las tres funciones antes descritas con la misma intensidad? La respuesta es ‘no necesariamente’. La experiencia internacional (Francia, Alemania, Estados Unidos, Reino Unido) muestra que en el sistema pueden convivir diversas ‘especies’ de universidades realizando funciones diferenciadas (Martin y Etzkowitz 2000), pero lo común es que todas responden a sistemas de evaluación permanente.
A pesar del complejo escenario político que vive el Perú, es importante fortalecer las capacidades de las instituciones que están más vinculadas a la reforma universitaria y respaldar sus atribuciones. Las universidades, la Sunedu, el Concytec y el Ministerio de Educación deben seguir con la reforma, por el bien del país.
Referencias bibliográficas
Etzkowitz, H., Webster, A., Gebhardt, C., & Terra, B. R. C. (2000). The future of the university and the university of the future: evolution of ivory tower to entrepreneurial paradigm. Research policy, 29(2), 313-30.
Martin, B. R. (2003). The changing social contract for science and the evolution of the university. Science and innovation: Rethinking the rationales for funding and governance. Edward Elgar, Cheltenham, 7-29.
Martin, B., & Etzkowitz, H. (2000). The origin and evolution of the university species. Organisation of Mode, 2.
*Portal web Sunedu. www.sunedu.gob.pe.

