Pavel Corilloclla.
¿Cuál es el camino de las políticas de innovación, ciencia y tecnología en el Perú?
En los últimos años la tasa de crecimiento de la economía peruana se ha reducido y uno de los factores es la baja inversión en innovación, investigación y desarrollo tecnológico. Perú invierte 0.15% de su PBI en investigación y desarrollo (I+D), mientras Chile invierte 0.38% y el promedio en países de la OECD es 2.3%.
Respecto de cómo promover más innovación, en ciertos círculos se propone una dicotomía entre invertir en investigación y desarrollo (I+D) o invertir en la adquisición de tecnologías existentes (extensionismo o difusión tecnológica). Al respecto, las experiencias de Gran Bretaña (siglo XVIII), Alemania y Estados Unidos (siglo XIX) y los países asiáticos (siglo XX) muestran que su desarrollo tecnológico y económico se logró por la combinación de la importación y difusión de tecnologías existentes y la generación de nuevas tecnologías. Por supuesto, el desarrollo en dichos países tuvo detrás otros factores habilitantes como el flujo internacional de personas capacitadas, el fortalecimiento de capacidades internas y el rol de las políticas públicas (Mazzoleni, 2008; Mazzoleni y Nelson, 2007).
Una característica importante de estas experiencias, es que los países desarrollaron capacidades internas (en empresas, universidades y otros actores) tanto para absorber y adaptar tecnologías como para mejorarlas y crear otras. La falta de estas condiciones en América Latina ha contribuido al fracaso de las políticas de innovación.
En ese sentido, la aparente dicotomía entre inversión en capacidades de I+D e inversión en absorción y adaptación de tecnologías existentes no es apropiada. Las características de las industrias y las capacidades de las empresas determinarán el tipo de actividades y servicios científicos y tecnológicos que ellas necesitan.
Es esencial, entonces, que el sistema peruano de innovación cuente con actores capaces de responder a las demandas científicas y tecnológicas de las empresas, en diversos sectores y con distintas capacidades. Estos actores son: universidades, institutos de educación técnica superior, institutos públicos y privados de investigación, Centros de Innovación Productiva y Transferencia Tecnológica (CITE), Centros de Excelencia (CE), proveedores de conocimiento especializado, etc.
Solo para mencionar dos actores que actualmente cumplen, o deberían cumplir, funciones en la generación de capacidades tecnológicas e innovaciones en el país, tenemos a los Centros de Excelencia (CE) promovidos por el Concytec y los CITE impulsados por el Ministerio de la Producción a través del Instituto Tecnológico de la Producción (ITP). Estos dos actores entran en la categoría de intermediarios de innovación (boundary spanners).
Ahora bien, ¿cuál de ellos es mejor? ¿A cuál se le debería dar mayor importancia? La respuesta es que ambos son importantes y, en cierta forma, complementarios. Los CE están destinados a responder a demandas de empresas con capacidades tecnológicas desarrolladas y que necesitan socios en investigación y formación de capital humano especializado que les permita ser más competitivas. Los CITE, por su lado, están destinados a formar capacidades tecnológicas básicas en las empresas con escasas capacidades y promover la actualización tecnológica en los sectores en los que operan. En otra oportunidad podremos desarrollar con más detalle las funciones de los CITE y CE, sus semejanzas y diferencias y, lo más importante, cómo se pueden complementar.
En este punto, solo queremos resaltar la importancia de ambos y la necesidad de velar por la continuidad de estos instrumentos que soportan la innovación en el Perú, sabiendo que algunas iniciativas concretas no tendrán éxito, lo cual puede suceder en el ámbito de la innovación. Lo importante es que las experiencias exitosas y aquellas con potencial continúen, se cierren aquellas que no tengan futuro y se aprenda de los casos de éxito. Y, si hay sectores que necesitan nuevas iniciativas, deberían encontrar las condiciones para promoverlas.
Referencias bibliográficas
Mazzoleni, R. (2008). Catching Up and Academic Institutions: A Comparative Study of Past National Experiences. The Journal of Development Studies 44(5): 678–700.
Mazzoleni, R., & Nelson, R. R. (2007). Public Research Institutions and Economic Catch-Up. Research Policy 36(10): 1512–28.
* Crespi, Gustavo et al. 2014. “Innovation for Economic Performance : The Case of Latin American Firms.” Eurasia Business Review 4: 31–50.
*Corilloclla, Pavel, and Alejandro Ganda. 2013. “La Innovación Tecnólogica en Sector Manufacturero. Esfuerzos y Resultados de la Pequeña, Mediana y Gran Empresa” ed. Tecnología e Innovación Tecnológica Consejo Nacional de Ciencia.

