La innovación en tiempos de crisis.
El brote del coronavirus ha llevado a los países a tomar medidas extremas para enfrentarlo, medidas que todos de alguna forma estamos asumiendo, aunque unos se ven más afectados que otros. Agencias de innovación, ciencia y tecnología, no solo de Perú sino también de otras partes del mundo, han lanzado retos para innovar o brindar servicios científicos y tecnológicos en esta coyuntura.
En este contexto podemos hacer un par de precisiones. Primero, por más buenas intenciones que se tengan, llegar a soluciones innovadoras puede tomar meses o años y los costos pueden ser muy altos. Una innovación no solo depende de la factibilidad técnica de una solución (por ejemplo, respiradores eléctricos) sino también de los procesos regulatorios para aprobar su uso en el tratamiento de seres humanos. Y aun cuando se logre obtener todos los permisos para su producción y el financiamiento necesario, se requeriría capacidades de producción y distribución que permitan garantizar la calidad del producto. Además, el respirador sin la infraestructura y el personal especializado necesario en centros hospitalarios no resolvería el problema. Todas estas condiciones han sido identificadas hace mucho tiempo como recursos complementarios en el proceso de innovación (Teece 1986, 2006, 2018).
¿Qué quiero decir con esto? No quiero decir que se deba recortar el financiamiento para estas actividades. Tampoco quiero decir que estas actividades no se deban realizar, porque al hacerlo y financiarlas estamos construyendo capacidades, capacidades que no solo podrían ser usadas ahora – en caso la innovación sea exitosa – sino principalmente en el futuro. Lo que digo es que la probabilidad de tener soluciones viables en muy corto plazo es baja.
Sin embargo, no es imposible. Actualmente, vemos algunas universidades como la UNMSM y la UPCH liderando propuestas para producir, por ejemplo, mascarillas con los estándares para proteger al personal de salud y pruebas moleculares que no requieran equipos altamente sofisticados para ser usados. Hay inversión pública y privada en estos proyectos y esperemos que pasen las regulaciones sanitarias y consigan los recursos complementarios para llegar a ser una innovación y una realidad.
La segunda reflexión tiene que ver con estos ejemplos, que nos muestra la importancia de las capacidades acumuladas en dichas universidades a lo largo de años o incluso décadas. Esto nos muestra que quienes tienen las condiciones necesarias, son quienes podrían estar más cerca de brindar soluciones rápidas. Si estas universidades no hubieran invertido en fortalecer sus capacidades (recursos humanos, equipamiento, etc.), aún con el limitado soporte del Estado, hoy no estarían en la posibilidad de proponer soluciones. El carácter acumulativo de las capacidades científicas, tecnológicas y de innovación requiere de una visión de mediano y largo plazo para estas actividades (Bell and Pavitt 1993; Nelson and Rosenberg 1993).
Finalmente, creo que es tiempo de seguir invirtiendo en capacidades científicas, tecnológicas y de innovación. De reconocer que algunas soluciones pueden tomar un tiempo considerable para llegar a ser innovaciones. Y es el momento de reconocer que las innovaciones requieren recursos complementarios, como capacidades de producción y marketing, así como aquellas necesarias para adoptar y usar dichas innovaciones.
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Referencias bibliográficas:
Bell, Martin, and Keith Pavitt. 1993. “Technological Accumulation and Industrial Growth: Contrasts between Developed and Developing Countries.” Industrial and Corporate Change 2: 157–210.
Nelson, Richard, and Nathan Rosenberg. 1993. “Technical Innovation and National Systems.” In National Innovation Systems. A Comparative Analysis, ed. Richard R. Nelson. New York: Oxford University Press, 3–21.
Teece, David J. 1986. “Profiting from Technological Innovation: Implications for Integration, Collaboration, Licensing and Public Policy.” Research Policy 15: 285–305.
———. 2006. “Reflections on ‘Profiting from Innovation.’” Research Policy 35: 1131–46.
———. 2018. “Business Models and Dynamic Capabilities.” Long Range Planning 51: 40–49. https://doi.org/10.1016/j.lrp.2017.06.007.

